Julio Bruno: “En esta era de niebla de noticias falsas, la gente busca el periodismo real”

“La filtración de los datos de Facebook no me sorprende; quienes trabajamos en el sector sabíamos que la información se podría manipular”

Elena M. Chorén Oviedo 19.06.2018 | 02:19

Julio Bruno (Gijón, 1965) dejó su trabajo en Tripadvisor para ir a Time Out, una multinacional con 50 años de historia conocida por sus guías de ocio sobre Londres o Nueva York. El cambio tiene una única explicación: cree en la necesidad de ofrecer un contenido llevado a cabo por profesionales y no por los usuarios, como ocurría en su anterior trabajo. Considera que, en la era de las “fake news” y la filtración de datos de Facebook, la gente busca información de calidad. Este gijonés enamorado de Asturias está considerado como uno de los directivos más visionarios. El jueves viajará desde Londres a Oviedo para dar una charla sobre liderazgo en el Aula Magna de la Universidad (18.30 horas) en la inauguración de la Cátedra de Crecimiento e Internacionalización Empresarial.

 Hablará sobre “Liderazgo, transformación y crecimiento en la era digital”, ¿a qué retos se enfrentan las empresas hoy en día?

-Son muchos. En el caso de los medios de comunicación, internet ha cambiado la publicación de información. Ahora es todo más rápido. Con la llegada de las redes sociales todo el mundo es un crítico, un “blogger” o un “influencer”. Esto crea una presión muy importante. ¿Cómo mantenemos la calidad del periodismo profesional en el mundo en que toda la información (y desinformación) es gratis? La gente tiene que saber dónde está el periodismo real en toda esta niebla. En nuestro caso, nos centramos en las experiencias y no en las noticias, pero el objetivo es el mismo. En la era de las “fake news” y la filtración de datos de Facebook, la gente busca dónde informarse. La clave está en ofrecer un buen contenido y opiniones de profesionales.

 Lo opuesto a su anterior empleo en Tripadvisor.

-Haber estado en el otro lado me ayudó a entender qué pasó. En el año 2000 el usuario se convirtió en el prescriptor de todo. Las opiniones quizá las hacía un niño que tenía 15 años y no había estado nunca en un hotel. Eso me hizo valorar mucho más el contenido profesional. Time Out es una de las pocas empresas que envía a periodistas anónimos a restaurantes o a los espectáculos para después hacer una crítica. Eso ya no lo hace casi nadie porque es poco económico. Tripadvisor funciona como un “boca a boca” entre usuarios; nuestras recomendaciones se hacen con conocimiento de causa y exponemos las razones.

 ¿Mucha competencia?

-Ellos compiten con nosotros. Lo digo sin arrogancia. Nosotros tenemos una audiencia mensual 217 millones de personas y estamos presentes en 108 ciudades de 39 países.

 ¿En qué consiste su trabajo?

-Dirijo la empresa a nivel mundial, con lo que significa. Transformo aquellas cosas que hay que cambiar. Yo elegí venir a Time Out porque tenía una marca muy fuerte, pero quería que sobreviviera a la gran crisis de medios de comunicación escritos. Estaba convencido de que podría ayudarla a llevar a cabo una transformación digital.

 Y lo hizo.

-Sí. Saqué a Bolsa la empresa en 2016 para conseguir financiación externa y nos pusimos a trabajar. Hoy somos la única marca que se puede leer, comer y beber. Esto se debe a que ya puedes comprar aquello que lees en Time Out o reservar un restaurante. Además, también tenemos comercio físico. En Lisboa tenemos nuestro primer Time Out Market, un conglomerado con los mejores restaurantes, teatros… Por allí pasan 12.000 personas diarias. Este año abriremos uno en Miami o Nueva York.

 ¿En España estamos preparados para algo así?

-Sí, claro. El concepto de comer en un mercado siempre ha existido en España. En nuestro caso, lo que hacemos es invitar a los mejores locales de la ciudad de comida japonesa, tailandesa o asturiana, según nuestros críticos.

 ¿Cuál es su comida asturiana favorita?

-Es un tópico, pero me encantan las fabas con almejas y el arroz con leche. La comida asturiana es increíble.

 ¿Cree que Asturias vende bien su patrimonio?

-Dentro de España, Asturias se vende bien con el concepto del “Paraíso Natural”, pero en el extranjero no se vende bien. Yo me paso el día explicando a la gente qué es Asturias y enseñándoles fotos. Se creen que España es Andalucía. Se extrañan de su pasado celta o de la tradición gaitera. Ocurría lo mismo cuando vivía en América.

 ¿Qué haría al respecto?

-Empezaría por promocionar su gastronomía. En el extranjero se habla mucho de la comida vasca, pero no de la asturiana. También explotaría más el Camino de Santiago a su paso por Asturias. Deberíamos potenciar un turismo de calidad; en el que se une playa, montaña, cultura y gastronomía. Asturias tiene una belleza, salvaje, agreste y verde que se desconoce en el extranjero.

 Y España, ¿cómo se ve?

-Tiene una marca importante a nivel de turismo; muy colorida y diferente. Sin embargo, ahora se habla más de problemas que de otra cosa. La gente me viene a preguntar si España se rompe o por la corrupción. He pasado bastante tiempo explicando a la gente que es un país demócrata y moderno con problemas, como todos, pero con un gran potencial en Europa.

 ¿Cómo se vio el reciente cambio de Gobierno?

-En Londres no se ha hablado mucho de ello. Los medios que lo han tocado, como el “Financial Times”, leen el cambio como algo normal en una democracia. Creo que la moción de censura consolida lo que es España como democracia.

 Se le considera un experto en liderazgo. ¿Qué pasa con el liderazgo femenino?

-En mi lenguaje resulta extraño hablar de liderazgo femenino porque el liderazgo es liderazgo; no tiene género. Entiendo que, por cuestiones históricas e injustas, ha habido menos mujeres líderes, pero creo que un líder es un líder, sin importar nada más.

 ¿Qué opina de las redes sociales?

-Tienen cosas buenas y cosas malas. Gracias a Linkedin un amigo del colegio contactó conmigo para dar la charla (del jueves) en la Universidad de Oviedo. Sin embargo, los jóvenes abusan mucho de las redes sociales. Es muy triste que la gente joven espere ansiosa a ver cuántos “likes” tiene en una foto.

 ¿Y la filtración de datos de Facebook?

-Lo que ocurrió con Facebook y Cambridge Analytica no me extraña. La gente que trabajamos en internet sabíamos que la información se podía manipular, pero no sabíamos hasta qué punto. Cuando empecé en este mundo sabía que la privacidad iba a sufrir mucho y me cuidé. Eso los nativos digitales no lo han visto.

 ¿Y qué hacemos?

-Facebook y Google deben ser más responsables de sus actos. Veo positivo que Zuckerberg haya pedido perdón y establezca unos controles, pero va a ser difícil. Hace falta educación y fomentar el espíritu crítico entre los más jóvenes. Hay que ser escéptico y preguntarse siempre “¿Esto quién lo dice?”. En esto, los medios tienen una labor importantísima para mostrar la información contrastada. La información-verdad.

 ¿Vivimos sobreconectados?

-Sí, estamos pegados al teléfono siempre. Los restaurantes son el único reducto que nos queda para aparcar el móvil y hablar con la gente mirándola a los ojos.

 Vendrá unos días de visita a Asturias, pero, ¿se plantea vivir aquí de nuevo?

-Esta semana estuve buscando terrenos en Asturias con vistas al mar. Me apetece pensar que voy a tener una casa allí, aunque tengo familia. Asturias me vio nacer y siempre tengo esa conexión. Me imagino mi vida un poco más bucólica, más tranquila. Me veo tomando una sidra con mis amigos.