El reto de la empleabilidad

 

Las noticias falsas lo son en sí mismas, no porque las palabras sean falsas. Una determinada construcción gramatical las delata. En ocasiones, como en la noticia de la carabela portuguesa, el uso del superlativo absoluto es una de las claves de su falsedad.

Y es que las palabras son muy importantes. Lo son para los periodistas porque expresan su compromiso con la verdad y sobre todo su respeto a los lectores. En el ámbito académico, su uso correcto es una de las claves del rigor.

Sin embargo, en la Universidad CEU Cardenal Herrera pensamos que una palabra que no va acompaña de una acción, es una palabra huérfana. Todos los pensamientos necesitan palabras para perfeccionarse y compartirse. Por eso hemos destinado en nuestra web un espacio – “Decimos” - para las palabras que están en el origen de nuestros actos, que es lo mismo que decir que están en el origen de lo que somos.

Un verbo

Nuestro verbo favorito es escuchar. A pesar de estar en un espacio donde unos enseñan y otros aprenden. A pesar de que un claustro sin palabras sería un claustro vacío, nos gusta escuchar primero.

Escuchar a los estudiantes, sus inquietudes, sus proyectos, sus miedos, sus sueños. Después tratamos de disponer nuestras palabras para que surtan el efecto deseado.

Nos gusta escuchar a las empresas que contratarán a nuestros estudiantes. Tienen mucho que enseñarnos sobre el futuro que viene. Nos gusta aprender de ellos y con ellos.

Tratamos de escuchar a los que necesitan afecto, compañía, o merienda. Siempre que escuchamos una petición, intentamos sumar esfuerzos y acercarnos a quienes podemos ayudar. De ellos, es de quien más aprendemos.

La generosidad y la coherencia

La vocación de servicio está en nuestra esencia. Es una de las palabras de nuestros fundadores. No hay servicio perfecto sin generosidad. El egoísmo no concuerda con la generosidad. Queremos pensar que si somos generosos, el mudo puede ser un poco mejor. Por eso compartimos lo que sabemos, que es nuestro patrimonio, y lo hacemos desde la coherencia y el rigor. Enseñar es una forma de generosidad, la que quiere conseguir que el alumno supere al maestro. Y lo hacemos con toda lealtad al conocimiento científico.

El propósito con la tenacidad

Son dos palabras complementarias, imperfectas si no forman pareja. Alcanzar un propósito exige tenacidad. La tenacidad necesita un propósito en el que emplearse.

Nuestro propósito es transparente, formar a los mejores profesionales y a las mejores personas que nuestra capacidad nos permita, para que puedan liderar a la generación venidera. Y venimos haciendo esto desde hace más de cuatro décadas, cuando todavía no nos llamábamos Universidad CEU Cardenal Herrera, pero estábamos preparándonos.

El merito

No rendirse tiene mérito. Respetar la propia vocación tiene mérito. Aceptar los retos tiene mérito. Y el reconocimiento del mérito puede ser un premio o, sencillamente, la complicidad entre profesor y alumno cuando se adquiere una nueva competencia.

Sumando méritos, los pequeños y los grandes, es como conseguimos progresar como sociedad.